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Updated 06/06/2005

El legado del adiestramiento del ejército y la inteligencia de EE.UU. en América Latina

Durante décadas, los Estados Unidos han ejercido su control sobre América Latina proporcionando adiestramiento a las fuerzas militares y policiales de los países de esa región. Las agencias militares y de inteligencia estadounidenses han llevado a cabo programas de instrucción y adiestramiento aparentemente dirigidos a promover la estabilidad y la cooperación militar, y a reforzar la democracia. No obstante, un examen de los programas de adiestramiento y los manuales de instrucción desclasificados de los años 80 revela que los esquemas patrocinados por EE.UU. también enseñaban abusos contra los derechos humanos.

En 1946, el ejército de EE.UU. estableció un centro de adiestramiento –llamado en su momento Escuela de las Américas (SOA)– que ha adiestrado más de 60.000 soldados latinoamericanos no sólo en técnicas de defensa de sus países, sino de control de los ciudadanos que viven en ellos. Originariamente, la SOA tenía su base en Panamá, pero se trasladó a Fort Benning, Georgia, en 1984, a causa de los términos del Tratado del Canal de Panamá. Ciertos críticos han tachado la SOA de «Escuela de Asesinos», pues algunos de los peores dictadores militares y violadores de derechos humanos de América Latina han estudiado en ella. Según SOA Watch, de los 60 oficiales salvadoreños citados por una Comisión de la Verdad de N.U. en 1993 como autores de los peores abusos contra los derechos humanos durante la guerra civil de ese país, 43 se habían graduado en la SOA. En Honduras, al menos 60 graduados de la SOA han estado implicados en actividades que van desde el robo y la corrupción hasta la tortura y el asesinato, y más de 30 se asocian con las actividades del Batallón 3-16 y otras violaciones de los derechos humanos en los 80.

En la década de los 80, cuando la administración Reagan llevaba a cabo su guerra contra el comunismo en América Central, urgía incrementar el adiestramiento de los grupos de inteligencia de las fuerzas de seguridad de la región. De ahí el personal militar latinoamericano entrenado por el ejército de EE.UU., el Departamento de Defensa y la CIA para espiar, infiltrarse, interrogar e incluso torturar y ejecutar sospechosos de subversión, como se reveló al final cuando en los años 90 se desclasificaron los manuales de adiestramiento en lengua española que utilizaron las agencias.

En 1995, el Presidente Clinton creó un comité para investigar la implicación de las agencias de inteligencia estadounidenses en abusos contra los derechos humanos en Guatemala. La Junta presidencial de Supervisión de la Inteligencia, que publicó sus averiguaciones en junio de 1996, informó que la SOA y las unidades móviles de adiestramiento del Comando Sur de EE.UU. habían utilizado materiales de instrucción poco adecuados al adiestrar oficiales latinoamericanos de 1982 a 1991. El informe decía que los materiales «nunca habían sido sometidos a una revisión adecuada del Departamento de Defensa, y ciertos párrafos parecían justificar (o podía interpretarse que justificaban) prácticas como la ejecución de guerrilleros, extorsión, maltrato físico, coacción y falso encarcelamiento. Al principio, el Departamento de Defensa rechazó las acusaciones, pero dos meses después hizo públicos siete manuales de adiestramiento del ejército y reconoció que «contenían material que o no era coherente con la política de EE.UU., o podía interpretarse que no lo era».

Los siete manuales, esbozados en 1987, se basaban en lecciones impartidas por la SOA y los instructores del Comando Sur de EE.UU. desde 1982, además de otro material escrito a partir de los años 60. Los manuales, que distribuía la SOA por todo América Latina, proporcionaban adiestramiento en métodos para identificar y eliminar movimientos antigubernamentales. Un manual titulado «Manejo de fuentes» sugiere el encarcelamiento, golpes y arresto de los padres de una fuente como métodos de obtener información. «El valor [de una fuente] puede incrementarse», dice el manual, «con arrestos, ejecuciones o pacificación». También aconseja a los agentes de la contrainteligencia que sugieran nombres para su «neutralización», un eufemismo que se usaba comúnmente en esa época para referirse a ejecuciones o destrucción, según un oficial del Pentágono.

Los manuales del ejército no hacen distinción alguna entre movimientos civiles e insurrección armada, no tratan de forma adecuada o coherente a los derechos humanos, omiten completamente la legalidad, y reivindican una respuesta puramente militar al descontento popular. Un pasaje del manual titulado «Terrorismo y guerrilla urbana» afirma: «las organizaciones o grupos que pueden constituir una amenaza potencial al gobierno también deben considerarse como objetivos. Aunque la amenaza no sea aparente, los insurgentes ocultan con frecuencia actividades subversivas tras organizaciones tapadera». Entre los grupos posiblemente subversivos, el manual menciona sindicatos, grupos de estudiantes, refugiados y desplazados, además de sacerdotes y monjas.

La CIA, que durante mucho tiempo se ha dedicado a instruir fuerzas de seguridad extranjeras pro EE.UU. en la guerra psicológica, también ha dirigido adiestramientos en América Latina durante los 80. Organizó unos cursos de «Explotación de recursos humanos» e interrogatorios para los militares hondureños, según el testimonio desclasificado del antiguo Director Adjunto para Operaciones de la CIA, Richard Stoltz, ante el Comité de Selección de Inteligencia del Senado en 1988. Un artículo del New York Times que alegaba torturas sistemáticas por parte de interrogadores hondureños adiestrados por EE.UU. a Inés Murillo y otros prisioneros en su poder, impulsó el escrutinio del gobierno sobre estos adiestramientos. Según el testimonio de Stoltz, los cursos incluían «el interrogatorio de prisioneros reales por los estudiantes».

Dos manuales de adiestramiento de la CIA fueron desclasificados en 1997, después de que el Baltimore Sun amenazara con demandar a la agencia por falta de respuesta al requerimiento de los documentos por parte del periódico, en base al Acta de Libertad de Información. En 1995, el Sun publicó una serie de artículos que revelaban el papel que desempeñó la CIA en el adiestramiento del Batallón 3-16. El primero, titulado «Manual de adiestramiento de explotación de recursos humanos – 1983», fue utilizado al menos en cinco países latinoamericanos, incluyendo Honduras, entre 1982 y 1987. Según el Sun, «enseñaba métodos de interrogatorio sorprendentemente similares a los utilizados a principios de los 80 por el Batallón 3-16, una unidad militar hondureña entrenada por la CIA que secuestró, torturó y asesinó supuestos izquierdistas en los 80». El segundo, un manual de la época de Vietnam titulado «Interrogatorios de la Contrainteligencia KUBARK – Julio de 1963», se considera la fuente de buena parte del material que aparece en «Explotación de recursos humanos».

Ambos manuales tratan sólo los interrogatorios. Aconsejan arrestar a los sospechosos por sorpresa a primeras horas de la mañana, vendarles los ojos y maniatarlos, y después desnudarlos y llevar a cabo la exploración de todas las cavidades del cuerpo al llegar a las instalaciones donde se efectuará el interrogatorio. Estos manuales recomiendan mantener a los detenidos incomunicados y privarles de las rutinas habituales de alimentación y descanso mientras se les somete a «técnicas intimidatorias», como inmovilidad o esfuerzo prolongados, humedad y temperaturas extremas, privación sensorial, hipnosis y uso de drogas o placebos. 

En 1985, la CIA hizo un tímido intento por corregir lo peor del manual de 1983, cambiando o insertando nuevos textos. Por ejemplo, una nota revisada aconseja: «Aunque deploramos el uso de técnicas intimidatorias, queremos que las conozca para que pueda evitarlas». En capítulo entero se ha dejado intacto, y en él puede aún leerse material censurable entre los cambios escritos a mano. En el momento de la desclasificación de 1997, un portavoz de la CIA comentó que estos cambios representaban la adopción formal por parte de la agencia de una política contra el tratamiento inhumano durante un interrogatorio. Dijo que bajo la actual política de la CIA, «Si llegáramos a conocer la existencia de violaciones de los derechos humanos en el curso de una actividad conjunta con un gobierno extranjero, dicha actividad se suspendería o finalizaría».

En el caso de los siete manuales del ejército, el Pentágono ordenó su recuperación y destrucción tras una investigación interna en 1991, y los gobiernos latinoamericanos fueron advertidos de que los manuales no representaban la política oficial estadounidense. No obstante, el Departamento de Defensa ha señalado que «dado que los registros están incompletos, es dudosa la recuperación de todas las copias [de los manuales]». Sigue estando poco claro hasta qué punto han revisado los militares el contenido de su programa de adiestramiento latinoamericano. Los autores de los manuales y los profesores que los utilizaron nunca fueron disciplinados ni reeducados.

En 2000, después de una amplia controversia sobre las revelaciones de las brutales tácticas enseñadas por la SOA, el Congreso votó la clausura de la escuela, y la creación inmediata del Instituto para la Cooperación en Seguridad del Hemisferio Occidental (WHINSEC) del Departamento de Defensa en el mismo sitio. Aunque el nuevo instituto llevó a cabo reformas que incluían lecciones sobre derechos humanos a todos los estudiantes, los cambios fueron sobre todo «simbólicos y cosméticos», según admitió el antiguo senador republicano Paul Coverdell, que luchó por mantener la SOA abierta. En la actualidad, WHINSEC ofrece buena parte de los mismos cursos que impartía la SOA a entre 800 y 1000 alumnos al año, con un presupuesto anual de 6,3 millones de dólares.

Para más información

Enlaces al texto original de los documentos desclasificados relacionados con la CIA en América Latina, incluyendo extractos de los manuales de la CIA y un informe de 1997 del Inspector General de la agencia sobre las actividades de la CIA en Honduras durante los 80: Libro Electrónico de Informes del Archivo de la Seguridad Nacional, n°27, «La CIA en América Latina». Tom Blanton. 14 de marzo de 2000.

Extractos y análisis de material del ejército y los manuales de la CIA: «Manuales desclasificados de la CIA y el ejército utilizados en América Latina: Análisis de su contenido». Lisa Haugaard. Grupo de Trabajo sobre Latinoamérica, 18 de febrero de 1997. 

«Los manuales de EE.UU. enseñaban a asesinar, dice Kennedy. Aliados adiestrados en el uso de la tortura en los 80». Mark Matthews. The Baltimore Sun. 7 de marzo de 1997. 

«La CIA enseñaba torturas». The Baltimore Sun; 27 de marzo de 1997.

School of the Americas Watch

Graduados tristemente célebres de la Escuela de las Américas de Honduras 

Sólo los hechos: Guía civil de la ayuda de EE.UU en defensa y seguridad a América Latina y el Caribe 

Instituto para la Cooperación en Seguridad del Hemisferio Occidental

Escuela de las Américas del ejército de EE.UU.